Sitiados los conquistadores españoles en la Gran Tenochtitlan (hoy capital de México), por fuerzas de Cuitláhuac, aquellos tratan de romper el cerco atacando desesperadamente al grueso de los mexicas. Cortés rompe el sitio y se retira con sus huestes por la calzada de Tacuba. Los mexicanos los alcanzan y les causan numerosas bajas tanto españoles como sus aliados tlaxcaltecas. Logran llegar a Popotla donde, recargado en un árbol, Cortés llora su derrota. Este árbol aún se conserva en la Ciudad de México como símbolo de la resistencia indígena.

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