Ignacio Allende, uno de los líderes de la guerra de independencia, es fusilado en Chihuahua tras haber sido traicionado en Acatita de Baján. Su cadáver fue decapitado y su cabeza colgada de una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas en la ciudad de Guanajuato como escarmiento a la población, hasta 1821.

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