George Stinney, un niño negro con solo 14 años, se convirtió en la persona más joven ejecutada en los Estados Unidos en el siglo XX. Era tan pequeño que tuvieron que apilar libros en la silla eléctrica para poder atarlo y ponerle el casco para ejecutarlo. En 2014, 70 años después de su ejecución, se demostró que era inocente y que fue víctima del racismo supremacista blanco.

Escribe un comentario