Estalla la mal llamada «guerra del futbol» entre El Salvador y Honduras. La propaganda por TV y radio de ambos gobiernos manipula el fanatismo deportivo y enciende el orgullo patriotero de las naciones hermanas.
La guerra dura una semana. Los hondureños creen que su enemigo es El Salvador y los salvadoreños creen que su enemigo es Honduras. Ambos pueblos dejan cuatro mil muertos en los campos de batalla. Las verdaderas razones: problemas limítrofes y el recién creado Mercado Común Centroamericano había desarrollado envidia económica entre las «burguesas» empresas privadas de los dos países, degenerando en disputas comerciales.

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