Es fusilado en Celaya, Guanajuato, el insurgente Albino García Ramos, cuyo cadáver fue descuartizado por órdenes del realista García Conde. Su cabeza se colocó en una calle principal; una de sus manos se envió a Guanajuato y la otra a Salamanca. Luchó a favor de la Independencia de México y fue aprehendido por argucias traicioneras de Agustín de Iturbide.

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