En Xochicalco, Morelos son asesinados Rubén Jaramillo Ménez, su esposa embarazada Epifania Zúñiga García y sus hijos Enrique, Filemón y Ricardo. Muchos años después se ha descubierto que fueron ejecutados por militares bajo árdenes del Presidente López Mateos. Jaramillo se había levantado en armas en cuatro ocasiones entre 1943 y 1958, sin embargo el líder agrarista rebelde dejó las armas para sostener una lucha civil y pacífica por el reparto de tierras. Sin embargo el gobierno temía a su popularidad. Su asesinato simbolizó la muerte definitiva de los ideales agrarios y obreros de la Revolución Mexicana.

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