Se firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo que materializa el despojo de la mitad del territorio mexicano. Tras la invasión estadounidense (1846-1848), México cedió más del 55% de su territorio: Alta California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Oklahoma y Kansas. Todo esto mientras la capital estaba ocupada por el ejército estadounidense, desde su entrada a la misma desde septiembre de 1847. A cambio: 15 millones de dólares y el reconocimiento de la frontera en el Río Bravo. Un despojo que marcó para siempre la historia de México y del que poco se habla en Estados Unidos.

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