A casi un mes de volverse masivo, el plantón Zócalo de la Ciudad de México del magisterio mexicano agrupado en la CNTE, se había convertido en símbolo de la unidad del magisterio en lucha, punto de encuentro entre los diversos contingentes del país y punto de partida de las movilizaciones. Era un viernes cuando se produce el brutal desalojo. Tanquetas hidrantes y helicópteros sobrevolando el Zócalo, miles de policías federales y granaderos del GDF armados con toletes, escudos y gases lacrimógenos avanzan sobre la Plaza de la Constitución, enfrentando en su camino a los sectores que permanecen en resistencia y extendiendo después la represión contra la población solidaria en los alrededores. En la madrugada del sábado 14 la policía estatal desaloja con lujo de violencia el plantón de la plaza Lerdo, en Xalapa, profundizando el encono magisterial y popular.

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