Un grupo de guerrilleros del M-19 tomó la sede del Palacio de Justicia, ubicado en la Plaza de Bolívar de Bogotá, frente a la sede del Congreso y a unas cuadras de la Casa de Nariño, la residencia presidencial. Dicha incursión fue seguida de la reacción de la Policía y el Ejército, quienes rodearon el edificio e iniciaron una operación de retoma del mismo. Los hechos culminaron 28 horas después, dejando un saldo de 55 muertos, entre ellos 11 magistrados. 11 personas más también fueron consideradas como desaparecidos, probablemente muertos durante torturas por parte del Ejército Colombiano.

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