Diez tesis
en favor de las descargas libres
de bienes culturales en Internet

La Jornada, 24-jul-2012; Enrique G. Gallegos*

  1. El legado histórico. Quienes critican y promueven la persecución de la piratería y las libres descargas de obras culturales de Internet, argumentan violación de los derechos patrimoniales; parten del supuesto que una obra cultural se produce a partir de un vacío histórico, como si primero hubiera "nada" y luego surgiera "algo". Nada más falaz: todo producto cultural tiene sus antecedentes y gracias a éstos genera parte de sus mejores impulsos.

  2. Apertura al futuro. Los seres humanos están proyectados al futuro. Como han explorado las principales filosofías del siglo XX, uno de los rasgos singulares del hombre es la posibilidad de pensar e imaginar el futuro. Los productos de la cultura son los mejores medios para pensar y proyectar la sociedad, la política, el amor, la esperanza, las necesidades, los fracasos... Una canción, un poema, un ensayo, pueden desencadenar mundos imaginarios con un potencial transformativo. Privar de esto a la humanidad con el argumento del "daño patrimonial" es mutilar la naturaleza temporal del hombre.

  3. Reconocimiento del presente. Las obras culturales generan momentos de reflexión, crítica y placer; pueden desencadenar acciones de compromiso, de solidaridad y de indignación frente a las injusticias. Si toda obra cultural se adscribe de alguna manera a una tradición histórica y si los productos culturales son necesarios para imaginar otros mundos posibles y nos abren el futuro, no menos cierto es que también posibilitan reconocer nuestro presente al hacernos más sensibles a las ideas, sensaciones y emociones de los otros. Sin cultura no hay presente ni presencia de los otros.

  4. Divulgar el patrimonio cultural. Si la cultura es "patrimonio de la humanidad", entonces se le debe difundir por todos los medios posibles. Pero no sólo difundir, sino también buscar que el mayor número de personas acceda efectivamente a ella. En un mundo potencialmente interconectado, Internet es el medio más adecuado para ello (a pesar de sus limitaciones). Por tanto, penalizar las descargas libres significa evitar su divulgación y restringir el acceso a aquellos grupos que no cuentan con suficientes recursos económicos.

  5. Preservar el patrimonio cultural. Si aceptamos que las obras culturales son un legado de la humanidad, entonces es necesario hacer todas las acciones necesarias para preservarlos. Pero preservar la cultura no se reduce a guardar sus productos en museos, galerías o cajones incontaminados; significa, más bien, resguardarlo en la memoria colectiva y en el flujo de las constantes interpretaciones y apropiaciones. Dicho de otra manera, la genuina forma de preservar la cultura es permitir un acceso universal a los bienes culturales. Por ello, sostener que las copias y las descargas libres de libros, música, videos, etcétera, en internet son dañinas, resulta un argumento incompatible con la obligación de preservar el patrimonio cultural.

  6. No son mercancías. Los productos culturales son manifestaciones materiales y espirituales del hombre, son concreciones de su historicidad; son, además, expresiones de emociones, ideas y proyecciones de otras vidas y otros mundos. Por ello, no pueden equipararse con mercancías ni insertarse en la lógica patrimonialista. El mercado podrá querer engañar tasando en tal precio un cuadro de Orozco o subastando un manuscrito de Baudelaire, pero jamás podrá aprehender su verdadero significado como obra cultural. Y no es que la cultura no sea valorable, sino que sus criterios de estimación no obedecen a las reglas del mercado, sino a las de lo imponderable e ilimitado.

  7. La desproporción en los precios. Suponiendo que se acepte la posibilidad de que los intermediarios cobren por los servicios que prestan, el valor de un libro, disco o película nunca debería exceder el jornal de un día de salario de un obrero o empleado. Pero esta elección sólo será una opción más dentro de la efectiva posibilidad de que las personas opten por descargar o copiar libremente el bien cultural. La decisión final de a cuál medio acudir debe ser una resolución soberana de la persona interesada en la cultura.

  8. El principio del mayor beneficio. Aun cuando las copias y descargas libres en Internet pudieran generar un "daño" patrimonial a terceros, el beneficio cultural que se obtiene con ello siempre será mayor en la medida en que se cumple con intensidad con el principio de fomentar, divulgar y acceder al patrimonio cultural de la humanidad. Pensar de otra forma es privilegiar a los pocos por encima de los muchos.

  9. Los verdaderos males son otros. El homicidio, la trata de mujeres, el tráfico de niños, la pobreza y la miseria son los verdaderos males que aquejan a la humanidad. Según la ONU, en 2010 hubo 468 mil homicidios en el mundo; se estima que 3 mil 500 millones de personas viven en la pobreza; en su informe de 2009 la ONU localizó más de 2 mil 400 víctimas de la "trata de personas" secuestradas como esclavas sexuales; en algunas zonas de África 30 por ciento de los niños sufre desnutrición aguda y seis personas (entre niños y adultos) mueren de hambre al día. Por ello, resulta un discurso tramposo y encubridor pretender que la libre descarga de bienes culturales es un mal.

  10. Contra el intermediario-comerciante. La cultura no necesita de intermediarios que reducen los bienes culturales a mercancías. La cultura es demasiado importante para dejarla en manos de los comerciantes que equiparan simplistamente los bienes culturales con los "gansitos". Un intermediario de esta naturaleza nunca comprenderá la diferencia entre una obra de arte y un rastrillo desechable. Lo que el mundo necesita es mayor apoyo de los gobiernos de todos los países para los artistas, creadores y poetas, así como instaurar las condiciones para la absoluta libertad en la movilidad de los bienes culturales.

*Poeta y filósofo. Actualmente es investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana-C.
http://www.jornada.unam.mx/2012/07/24/index.php?section=politica&article=020a1pol
enriqueggallegos[arroba]hotmail.com

Comentarios:

Totalmente de acuerdo
Gabriel Ramírez
Estimado Sr. Gallegos, Estoy totalmente de acuerdo con las razones que expone: es fundamental, para el desarrollo de nuestra sociedad, la libre circulación de ideas y el acceso gratuito a las diversas expresiones culturales. Por ello, es necesario que comencemos a proponer mecanismos que permitan a todos los artistas y creadores (y no sólo los que son inflados por los medios de comunicación) el ser retribuidos de manera justa por el aporte que hacen a la sociedad; idear mecanismos que permitan prescindir de los intermediarios, llámense comerciantes, compañías o vendedores piratas. Saludos cordiales, Gabriel Ramírez

Algunas razones
Clemente
Desde que nació el derecho de propiedad se ha utilizado como medio de acumulación de la riqueza y este despropósito de acumular riqueza ha sido la causa de todos los males de la humanidad.Dejo de ser el hombre la razón de ser del humanismo, ahora es el valor acumulado en unidades monetarias del esfuerzo dela humanidad. Sr, Gallegos estoy obsolutament de acuerdo con sus planteamientos, ¿que pagos por derechos hacen a los antepasados, los que registran obras artisticas, conocimientos científicos y tecnológicos? Yo quiero preguntarles, por ejemplo a las escritores ¿ cuanto le pagan por los esfuerzos realizados a los herederos de nuestros anteseceros desde los primeros sonidos emitados por el hombre hasta llegar a la palabra y construciones literarias previas y de los cuales abrevaron? A través de la evolución de la humanidad es su heredera.Producen por que desean producir obras y conocimientos la humanidad se los agradece, pero si no quieren no lo hagan no lo requerimo. Gracias Jornaleros

Comentario
Giskard

Existe ya de hecho desde hace varios años una organización Creative Commons que fue inspirada en la filosofía del software libre (freeware) que consiste en que el conocimiento y la cultura deben ser accesibles a todos.

Incompleto
Sergio
No dice nada de cómo compensar a quienes se ganan la vida creando contenidos. O sea sí es muy bonito el panorama que pinta de todos los mundos que se pueden abrir a los consumidores del contenido pero, dichos contenidos no crecieron en árboles o brotaron de la tierra o cayeron del cielo, sino que alguien se quemó las pestañas imaginando algo que a la gente le gustaría mucho y que le enriquecería la vida. En resumen, presenta 10 argumentos a favor de por qué obtener algo por nada a cambio.

Otro tema
María
El poeta y filósofo Gallegos, no se fijo como objetivo la forma de compensar a los que producen bienes culturales, porque ese es otro tema, importante sí, pero otro tema.

¡Obvio!
Sergio
Obviamente el artículo refleja las prioridades del autor: Obtener el contenido gratis y que el que lo crea que se las arregle como pueda, eso ya no le interesó tanto al señor.

A los creadores...
Julián
El valor de intercambio en la cuestión cultural, es algo que debe ser resuelto por la autoridad. Como se hacía en otros tiempos, en las casas de arte, por ejemplo, don del creador se situaba en una especie de adopción por parte del estado, que le cubría gastos y le otorgaba un pago digno para subsistir y seguir creando obras. México, ha pugnado por rechazar la cultura, en la televisión, programas educativos y demás rutas necesarias para difusión cultural, porque a la oligarquía le interesa más tener una masa de ignorantes, dispuestos a mendigar en las calles y a vender su voluntad por una tarjetita de soriana; males que definitimanete se erradicarían si la cultura estuviera al alcance de todos sin detrimento del bienestar de sus creadores. Pero se prefiere llenar de carretadas de dinero a los controladores y domadores como los líderes sindicales a ser promotores y difusores de cultura.

¿Es broma?
Sergio
El estado tiene ciertamente la obligación de ayudar a los creadores en ciernes para que sean conocidos por el público... pero no la obligación de mantenerlos. Tal sistema genera inevitablemente más burocracia, trampas y creadores mediocres y mantenidos. Dos, la cultura SIEMPRE ha estado al alcance de la gente. Por el precio de una caguama puedes comprar de segunda mano un buen libro, por el precio de una botella de licor puedes comprar una de vino y por el mismo precio de un CD del K-Paz de la Sierra puedes comprar "Los Pinos de Roma" de Ottorino Respighi. La gente prefiere obviamente la caguama, el aguardiente y el K-Paz porque representan el camino de menor resistencia mental. Por lo que se cae por sí solo el argumento que la masa es mantenida adrede en la ignorancia por élites malévolas. Ahí está la cultura... el problema es que nadie la quiere.

Patrimonio
José
La retribución económica que representa el copyright, No es pensada para el ARTISTA o desarrollador de contenidos, que muchas veces tiene que aceptar contratos leoninos y pagados por adelantado por el patrón, sino para el PRODUCTOR(dueño de los medios de producción) es decir, el que invirtió para darle visibilidad de acuerdo normalmente a la lógica del mercado y no de criterios artísticos legítimos. Para defender los derechos del artista es necesario revisar el concepto de excepción cultural y no beneficiar a consocios como las multinacionales que solo buscan defender la propiedad privada usando la legislación y po otro lado ahogan todo esfuerzo independiente y/o contrario a sus intereses.

Concuerdo...
Julián
Con lo descrito en el artículo, pero por otra parte, la autoridad que alega daño patrimonial en la distribución libre tampoco hace nada por corregir los daños al consumidor. Cuando he comprado mis dotaciones de libros para los cursos lectivos, me han resultado defectuosos algunos tomos, editados por editoriales de prestigio y vendidos por librerías reconocidas, y nadie me ha respondido por el dinero desembolsado para un pagar un producto sin calidad. Por tanto he tenido que acudir a los puestos de libros piratas donde curiosamente los tomos están perfectos y se me permite revisarlos antes de la compra. Justo ahora, acabo de hacer un pedido de dos obras a una librería con venta en línea, ya tiene una semana que el cargo se aplicó a mi tarjeta de crédito, y es hora que no hay respuestas ni de la librería, ni hay una autoridad a la que pueda ocurrir, ya que en todos lados me dicen que no es su problema ¿Y la defensa del consumidor de cultura?.

Fomento a la pasividad intelectual
Jaime
Esto es una apología al robo del trabajo de los demás. Existen creadores que donan sus trabajos y se suscriben al creative commons, pero otros no. Hay que respetar su decisión. Un país que no produce y renueca su cultura, incluyendo ciencia, y se limita a robar de otras culturas está condenada a la dependencia permanente. Es cuestión de valores, en el beneficio inmediata que produce el robo de bienes culturales, está su castigo futuro, que es la pérdida de creatividad e identidad. Por qué fomentar el robo y con ello la ignorancia.